sábado, 8 de marzo de 2008

noche de Sierto




Inmensidad de torrentes,

bestias del aire, masas de carne dispersa y blanca

me recorren suavizando la tierra,

mientras allá arriba,

en el juego…anochece por segunda vez.

Tendido como arbusto sin agua,

me vuelvo junco… sal…

y la gran pupila me viste de luna.

Cerrar los ojos… me hace soñar con voces,

me infinita el cerebro… y nadie…

solo el estallido furioso de mis cauces internos…

golpes…riña de orquestas a la distancia…

Son barcos…barcos con ciudades en el lomo, visitándome como serpentinas asustadas, mientas por los montes, las formas hacen danza con su iluminación…

…no muero

Es música para gigantes,

que transforma el viaje en una instancia de compañías lejanas.

¿Miedo? …

al hombre tal vez

pero circulan como olas insaciables…

se alejan, y nunca sobrepasarán su horizonte zanjado.

Nadie, es el nombre de las rocas, vírgenes hasta mi llegada

…me establezco… y violento un río milenario…

¡No respiraré el agua de su pasado!

nadaré y seré nuevamente tierra,

para hundirme en la brisa que humedece mis rostros…

Tres yemas saladas rozan mis ojos y la lija me nubla,

es lo que alimenta a mis compañeros de viaje,

agua muda que desciende y genera partos en el infierno.

…Es otro ciclo,

…el de lo invisible.

Los ojos cerrados me hacen conversar nuevamente contigo, y con él.

Insectos ocultos me vigilan, y lo sé,

pero no sé nada…

hago ruidos en su silencio de gemidos, canto de rocas destrozadas

¿Estuvieron alguna vez en la cima? … ¿Cayeron a beber de los ríos del pasado?

…Son caracolas de hueso,

máscaras de la arena,

que visten el suelo en fiesta de disfraces sin música humanizada.

Es la luna que se vuelve bestia,

y nos descubre en el juego del espectador.

¡Arriba las manos! para dejar que nos viole las costillas,

¡Ilumíname! para botar la piel y dejar mi pasado en el sol de amanecida

¡Mójame con tu brisa infinita! que sopla las botellas en un tono de pulmones gigantes.

Todo se expande, y la sombra lenta de los cerros me abraza como caracol rebalsado.

Es la luz que aparece para rebotar en grandes paños sin límite,

dejando al descubierto bandidos que aprovechan la noche y mutilan a desposeídos.

Es la ley, y esta noche esta a favor de las ocho y seis extremidades.

Se visitan para reír del cazador,

beben bajo sus piedras, que por carcajada tiemblan una y cien veces.

Los bordes recortan al gran monstruo que me aplasta,

lo separan… lo alejan, evidenciando el fondo blanco tras la realidad pegoteada.

Mil recortes, y el álbum estará completo…

pero esta noche… retiro las páginas,

armo el horizonte nuevamente…

un cielo disparejo…

Mañana al salir… no encontraré el camino,

y mi cuerpo se perderá entre los montes, montañas y cerros,

seré momia, perro del desierto…

algo que combina con nada,

y si con el sabor de lo incierto.

Alejado del agua seré cactus,

y viviré por las noches abriendo la boca para alimentarme de su costado,

esponjoso, lento…

no chorrea pero avanza,

es un río inconsistente, que se esconde y no deja rastros.

Olvidé mi habitación, y si la veo nuevamente… la destrozo.

quiero tener tu pelaje, vigilante…

tus pies son finos estoques que no dejan huella… los míos,

rocas que me impiden el ascenso,

corres, levitas,

y yo me hundo, caigo,

mis manos se rompen en cada duna que cede ante mi armamento.

eres suave, como la vela del barco más ligero…

las flechas no te alcanzan…

eres arco y viento...

… huyes.

Yo, una boca con vida en tus recuerdos parejos… puros

sin esto, indefinible… obtuso

que te recibo en olores extraños y colores fabricados.

me muevo… tratando de comunicar,

pero te diriges al último lugar donde deje la huella,

lo hueles, y nuestro baile se vuelve observaciones,

dos, tres círculos,

y lanzo una carnada indefensa,

animal ingenuo, hombres malditos.

Te acercas, rompes los bordes

y mi alimento está muerto para tu sentido del acto…

nuevamente huyes para perderte tras el coloso…

si vuelves… y encuentras algún otro,

sal de ahí,

pues no seré yo,

será mi sombra bajo esta luna vuelta sol…

Nuevamente sin compañía mas que la de mis gritos ciegos y textuales,

sin amigos mas que los golpes de las ciudades avanzando en el horizonte deformado.

Le queda poco,

y ahora ya no hay sombra de gigantes ni de pequeños acompañantes.

Es el nuevo manto dentro del tablero,

la segunda noche en la alineación…

espero tranquilo, hundido en la humedad del suelo,

polvillo de primeras capas, cáscara de la pampa,

que me recibe como cama y me abunda como capa.

Hay instantes en que el silencio se vuelve mi sangre,

y mis pulsos los habitantes…

…Pero aparecen como abejorros iluminados,

dando zumbidos inquietantes,

música de la noche eterna, camioneros alucinantes.

Es la máxima noche.

…el polvo del cielo resurge y demanda,

Y la luz de la más alta ciudad abandona el baile.

Dentro del pozo aparecen los ángeles destellantes de mi mitología,

para abrazarse en un techo sin altura,

manto sin pilares ni parámetros.

Giran y retroceden…

Me pongo turnio para doblar la compañía,

y subo los ojos para notar la circularidad de lo eterno.

Situar lo limitado de nuestra percepción, para tragar la totalidad,

Es tener sexo con el centro de todos los puntos,

Es alejarse para vomitar más allá de los bordes que imagino.

Retirarse tras el cerro para notar que hay estrellas que se esconden,

Y que este no es el mismo cielo que se ve todos los días,

Es la verdad no precedida por mentiras.

Si vuelves a aparecer,

soledad eterna, compañía inmensa,

te recibiré con un festín para que degustes.

Pero tengo problemas…

no sé tus gustos,

y ni siquiera me das pistas.

Si perdieras un trapo sentiría el aroma de tus pieles,

el sabor de tu tiempo,

pero nada,

ni atisbos ni zumbidos.

no avisas, no te vas,

nunca llegas.

eres impredecible como la gran ola que me cubrirá

o como la que jamás se me posará en el cuerpo.

Soledad, si tuvieras nombre,

te llamaría con la boca cerrada.

Si tu ropa fuese el silencio,

sólo escucharía.

Pero el viento tiene más cuerpo que tu forma,

y el agua mas color que tu canto.

Me haces avanzar, buscarte,

subir las rocas, estirarme.

…quizás quieras asesinarme,

o que la vida me llegue antes.

Tal vez me ames,

o no sepas quien soy,

ni que estuve contigo antes.

Eso… me lo tienes que decir tú,

pues ni yo, ni mis voces incógnitas podrán contarlo,

me haces ser mudo, y dejar de escuchar.

Tal vez mis síntomas sean tu nombre,

mi enfermedad… tu cuerpo.

El entorno inmenso es tu casa,

Yo… tu puerta,

Y si quisieras, o me lo pidieras… tu tumba.

Mi cuerpo en inflamación se vuelve inentendible,

¿Será tu estela? Oscuridad eterna…

o el poder de tu sombra que me aplasta y entierra.

Las venas de mi cuello y mis músculos se tensan,

mi vista nublada y la cabeza punzando,

…tal vez me odies…

y quieras que salga arrancando,

…pero no veo en ti malas intensiones…

Te entiendo… soy hombre,

pero llámame pasajero indefenso,

más que humano inofensivo.

Si me alimento de tu carne,

lloraré al saber que te miento,

tenme fe y veras que tienes mi respeto…

mi amor…

Noche dentro de la noche,

que habitas por tramos inmensos,

¿Desaparecerás para que amanezca en el túnel?

Este, tu nuevo traje,

gris cubierto de polvos,

es la nube más alta, sombra de la tierra,

que se proyecta en el manto negro,

evidenciándose con tu paso,

justa intervención del lapso.

Adiós inmensidad…!

Me sacaría los párpados,

pero su peso es intolerable.

…desapareceré sin miedo, ya que amo a tus habitantes,

y comparto con ellos el sentimiento.

¡Fulgor!

¡Haz regresado!

y quiero que tu manto me cubra de estos humanos,

hombres violentos,

que avanzan destruyendo, pisando fuerte,

moliendo rocas.

cuídame blanca… No lo dudo.

cáscara


Insecto que no vuela,

elimina sus patas y deja de avanzar,

vive para no arrastrarse.


Se transforma, y deja de alimentarse,

es cáscara, costra con forma de muerte.


Escarabajo blando, que no se protege,

Te vuelves polvo, suelo que crece.


Y eres semilla de plantas que perecen.

sigues vida,

impulso de otros que florecen.


ola



Recostado veo a lo lejos lo más oscuro,

aunque fuese una gran ola no me levantaría,

sé que su reventar será mas allá y por mí pasará como leve onda,

me alzará y flotaré muriendo,

será el fin más suave, que dejará mis aposentos en una roca.


Desde ahí divisaré el valle, limpio de criaturas, arbustos y piedras,

seré un ave, y mi plumaje cambiará con los días,

no buscaré agua,

y si sucede…dejaré de volar,

me volveré rastrero, y alimentaré mi cuerpo de tierra blanda.


Llegará el momento y mi forma se compondrá de anillos,

así ondularé para bajar al centro,

y seré lombriz, esperando el río.


Si nuevamente me inundo,

coceré mis párpados y me armaré de ventosas,

viviré sin concha,

avanzando lento para no apurar la muerte.


Al final de la temporada me reharé seco,

y de mis brazos pequeños saldrán hojas,

para que una tarde sin sol, dos mujeres coman de mis frutos.


Se acabará el segundo edén,

donde la reproducción y los antepasados serán cosa de libros.


Es la última generación, que se derrumba viendo mi paso,

ya que termino postrado como gran ola,

avanzando lentamente a quien no quiere alzar su llanto.


Seré la distancia oscura que raya el horizonte

Seré la misma ola que me arrasó sin muerte.




multitudes



Una habitación, y el paisaje deshecho

No hay nada, y nadie es su habitante.

Bajo tierra, cientos de gusanos remueven la tierra sin sentido escrito.

Es la tierra infértil, que esconde tubos y deja el interés por sus raíces.

Ciudad del asco, vomita tu naturaleza y haz morir a quienes no te soportan sin cáscara.

Bajo tus carpas existe un cañón, y si desata su fuerza, las profecías serán ciertas.

Son bombas que estallan pidiendo estrellas.

Es luz, que ciega el escenario que más se aleja.

Millones de pisadas aplanan lo ya aplanado, y vuelven el suelo en piso, y la tierra en baldosa.

Es la comodidad de las morsas, que esperan tendidas el día de su muerte.

Son multitudes, vestidas y uniformadas, que nacen y no saben…

¿Qué no saben?...

¿Lo que yo se?...

No…

Son millones…nuevamente, que nacen sin recorrer,

la sala de partos se vuelve su tumba,

y su cuerpo… la incubadora.

Fetos doblados, esperando abrir los brazos para sanar las heridas umbilicales.

El día que suceda, todos dejarán sus casas y alargar la vida quedará en el pasado.

Sufrir es parte del homo, y vivir es lo que nos hace.

Dejarse flotar es la danza y desaparecer la última música en nuestra oreja sorda.

la llamada del ciego




Tumba de ciegos abre tu compuerta

Y deja que las luces encandilen a quienes viven,

Es un baile, entre mis dedos y mil hojas.


Mil… numero inexacto, con tres cifras que separan a la primera.


Es la danza, que desciende como nave,

y cierra con llave los labios secos del nuevo implante

…ubicado tras las sienes,

que cruje y llama a las sombras de la suerte más alta,

esa que viene y espanta a quienes temen.


¿Miedo?... nuevamente, una y cien veces,

es la letra quien invoca su nombre,

que arma conjuros y compra su pasaje.


Quizás algún día deje de llamarse frase,

y se destruya en sonidos sin paisaje, formas o señales.


Aluniza, para que la mente lo entienda,

deja de ser sueño y ruido entre los arbustos,

Aparece como esqueleto y estructura tu cuerpo.


…Tumba maltrecha,

rompe tu costado y deja caer el muerto que no existe,

es la tercera llamada del listado con dos vacantes.


¿Qué es lo que pido?... me pregunto

…tal vez nada

y excusar mi tinta en un vaso sin agua.


No es belleza,

no es terror…

es mas que un trote…es un avance.


La llamada del ciego,

que exige deformes en su paisaje sin relieves.


fábrica de letras



Bajo los dientes, tres capas de metales,

supurando energías, desechando procesos.



Una fábrica de letras…



La otra, ubicada en la mandíbula,

se aperna sin atravesar el hueso,

lentos movimientos,

circulares…gesticulan vocales...



Para el silencio se incrustan cristales,

todos ellos triangulares,

y si gritan no hay nada que se compare…



Dos pequeñas cajas,

separando el hueso,

se ponen entre el ceso y el fragmento mas espeso.

Es la maquina de palabras que no hace mas que eso.


No hay razones, ni nada complejo,

animales robados del lecho, huevos y fetos

se capturan y dejan presos.


Por las tardes se infiltran en el pescuezo

y sus fauces emanan nada más que palabras sin verso.