miércoles, 10 de octubre de 2007

habitación cartílago

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Tratando de abrir el chaleco, me doy cuenta que es imposible, estoy lanzado al fin, he terminado arrancándome las uñas, quitándolas de raíz, pero este abrazo sin botones me clausura, me anula el movimiento.

Ha pasado bastante tiempo, y sigo oculto en estas murallas acolchadas… malditas…blandas, que amortiguan mis improntas transformando la furia de mis aplausos en caricias contra la puerta...

El sueño en esta artificialidad, ha hecho que la luz de los focos me blanquee la pupila, quedando ciego de imaginación en este cubo limitado de paisaje, sin noche ni amanecer.

Marta ya no me visita, y hace semanas que no veo a nadie, he olvidado mi rostro, pero lo que es peor aún, ya no reconozco a mis cercanos.
Los he olvidado, ya no existen, todo se fue al demonio, ya no vienen enfermeras ni doctores, ni menos esos que me mandaban a dormir con sus piquetes forzados.

Realmente no hay nadie, ahora soy yo y mi reflejo contorneado, soy yo y mi sombra muda, casi blanca en esta habitación, espejo de sus murallas.

Hay una abertura, pero es imposible que sin manos pueda abrirla, ni un primate experimentado lograría levantar esta tapa a raz de piso. He tratado de engancharla con mis dientes, pero esta incrustada al suelo…¡maldita sea!...no hay caso.

Lo ultimo que puedo hacer, es esperar que la madurez de la paredes hagan de esta lánguida habitación una gruesa y verdadera criatura.
Cárcel viva, que te mantienes mojada y palpitante, sal de ese constante temblor de feto, y rompe las membranas que jabonan tu piel.
Burbuja impermeable libérame con tus trizaduras, deja de mantenerte en ciernes, crece y lánzame a la salida. Endurece tus capas, solidifica tu piel, haz que el pellejo disecado dilate la apertura y me deje reventar en libertad.

Murallas carnosas viertan su líquido y lubriquen mi caída. Mis brazos no aguantan estas amarras, y mis ojos con membrana no pueden divisar la realidad, murallas denme la oportunidad de ver mi capullo desde el exterior.

Hablar en soledad me ha vuelto un lector de mis propios cuentos, ¡cárcel! ¡Abre tus rejas que ya no aguanto esta espera!, ya no puedo seguir imaginando los golpes de la actividad, quiero conocer los cuchillos de la vida, y que me dividan el vientre al sacar mis brazos desde la espalda.

Déjame huir de esta prisión natural, conocer eso que no puedo armar en una frase..
déjame tratar...
pero quedate en tu lugar...
y esperame hasta las doce...

si regreso... recíbeme con felicidad...si,
...y me mantendré callado, mas yo mismo me colocaré el chaleco apretado..

habitacion cartílago, vuelvete de cristal, y déjate trizar.

habitacion...
dejame salir y esperame por si regreso,
ya que en el tratar no hay esperanza mas que mi azar.

se decapitan mis certezas, sin saber lo que amo,
amando lo que no sé, es la incertidumbre que me mata,
y que puede matarme si la conozco.

por eso... si me reconoces como tu interior,
ten esperanzas que cuando salga,
pueda regresar al hueco que abandoné,
ya que habité en tu tranqulidad,
...y no hay nada mas normalizante que elegir el camino ya conocido.



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